Un concepto importante a tener en cuenta es que No es malo Desear tener Dinero. Todo lo contrario. Ayuda a valorarnos y valorar nuestro aporte al mundo. Recibir dinero por lo que hacemos debe interpretarse como el valor que agregamos a partir de nuestros conocimientos, experiencia y trabajo.
El dinero tiene que ver con nuestra tranquilidad, libertad y la calidad de vida que podemos ofrecer a nuestra familia.
Cada vez que uno relaciona Calidad de Vida con el dinero surjen voces en desacuerdo. Yo siempre digo que, manteniendo los valores y principios, siempre es mejor tener dinero que no tenerlo.
Les comparto algunos principios presentes en el libro:
Comience a llenar su bolsa. Gane dinero con lo que sabe hacer y guarde al menos el 10 %. No para gastos futuros (ej. vacaciones) sino para invertir.
Controle sus gastos. No confundir necesidades con deseos. Presupuestar gastos obligatorios + deseos “aceptables”. Vivir con el 90% es posible.
Haga dar frutos a su dinero. Aprenda como hacer para que el dinero ahorrado trabaje para usted. La riqueza no está en lo que se tiene sino en lo que las inversiones están produciendo.
Impida que sus tesoros se pierdan. Invierta calculando el riesgo. No solo pensar en el rendimiento sino en la confianza que me da el lugar en donde invierto.
Asegúrese ingresos para el futuro. Planificar de que vamos a vivir cuando nos retiremos. Todos llegaremos a ese momento.
Aumente su habilidad en la adquisición de bienes. Perfecciónese continuamente en compra e inversión.
Principios básicos que, aplicados, nos ponen en el camino de nuestra independencia financiera.
Les comparto un discurso de Larry Page, co fundador de GOOGLE, realizado hace unos días (2 de mayo 2009) en la Universidad de Michigan.
Está en Inglés. Si alguien se propone voluntariamente a traducirlo y sumarle los subtitulos en español, además de agradecerle podemos premiarl@ con capacitación emprendedora.
Si quieren ver el discurso escrito puden hacerlo acá.
Cuenta la historia de un maestro que iba con su discípulo por un camino y encuentra una familia que vive en un pequeño rancho en la más extrema pobreza.
La única posesión que tienen es una vaquita. Esta vaca, les da leche todo los días y en ella consiguen el alimento para sobrevivir.
Les piden refugio por una noche y a la mañana siguiente continúan el camino.
El maestro le pide al discípulo que se vuelva y arroje a la vaquita al precipicio que estaba al lado de la casa.
El jóven no comprendió pero obedeció a su maestro. Quedó totalmente angustiado preguntándose de qué iban a vivir esas personas de allí en adelante.
Pasó un año. El discípulo volvió nuevamente por el rancho y se encontró con una casa más grande, con jardines bonitos, pintada y agradable.
Le preguntó al dueño qué había pasado. El señor le contó que un año atrás, la vaquita de la cual vivían, se había desbarrancado por el precipicio.
Al principio estaban desesperados sin saber que hacer. Luego, como no tenían que comer, él se dedico a sembrar verduras que vendía en el Pueblo. Su esposa, aprendió alfarería y creaba unas hermosas artesanías que también vendía en el Pueblo. Los hijos aprendieron apicultura y la miel también les dio nuevos ingresos.
En ese momento, el discípulo comprendió a su maestro.
La vaquita representa las limitaciones que nos ponemos los seres humanos y que nos hacen mediocres. Son las excusas, las justificaciones y todos esos juegos de nuestra mente para mantenernos en los actuales paradigmas y en nuestra “zona de confort”.
A veces la vaquita es una relación de pareja, un trabajo, algo a perdonar, un socio o socia…
Recién conversaba con Magalí Castagno, una creadora de momentos felices para los niños.
Hablamos de su proyecto, de su sueño. De como hay detractores que encuentran un problema para cada solución. Que es preciso avanzar a pesar de eso.
Intercambiamos videos de personas que hicieron historia. Yo le compartí el de Steve Jobs y ella uno de Magnús Schevin -creador de Lazy Town-, persona que yo nunca había escuchado nombrar.
Me encantó el video. Mucho para aprender. Se repite lo de “connecting the dot” de Jobs. Se ve una personalidad, creatividad y una determinación extraordinaria.
Mejor lo vemos. Esta en dos partes y les aconsejo regalarse 15 minutos (entre los dos).
Durante cientos de años, cuando un atleta debía saltar un listón situado por encima de su cabeza, corría hacia él y lo superaba de frente.
En las Olimpíadas de México de 1968, Dick Fosbury revolucionó el mundo del atletismo tras ganar la medalla de oro gracias a su innovador estilo: saltando de espaldas en lugar de frente.
El salto de Fosbury grabó una imagen indeleble en la memoria de los millones de personas que lo vieron en vivo o a través de la televisión. Su salto no dejó a nadie indiferente: los jueces no sabían si había violado alguna norma; los restantes atletas no se recobraban de su sorpresa ante una forma de saltar completamente nueva; el público rugía entusiasmado al ver triunfar al joven con su estilo revolucionario.
Cuatro años después, en las Olimpíadas de Munich, 28 de los 40 competidores en salto de altura copiaron el estilo Fosbury. Hoy, prácticamente todos los saltadores de elite lo usan.
“Probablemente no era el saltador más dotado de su época, pero gracias a su gran innovación consiguió ser campeón olímpico y cambió para siempre la forma de entender el salto de altura.“
Einsten decía “No podemos solucionar un problema usando el mismo razonamiento que lo creó″. Es lo que propone la ontología del lenguaje invitándonos a cambiar nuestra posición de observador y lograr aprendizajes de 2º orden. Esta denominación del aprendizaje de 1º y 2º orden, se la debemos a Chris Argyris, autor de “Teaching smart people how to learn”.
¿Qué estamos esperando para saltar las vallas con un estilo diferente?